Breve joya descubierta por calamaro para deleite de la platea sudaca voladora que lo sigue desde el profético nadie sale vivo de aquí. Una canción que me fue mostrada luego del cansancio generado por escuchar el tormento eléctrico de Flaca o el electroacústico sonido de Paloma (futura canción de cierre de las románticonas de Andrés Calamaro). De lejos el mejor arpegio jamás creado, un punteo capaz de escarapelar la piel más dura y la sensibilidad más tercia. Infinita en posibilidades se abre camino hasta tus oídos y haciendo una diagonal perfecta atraviesa tu hipotálamo para instalarse, feliz, en la memoria eterna.
Hace frío en el anden, y ahora sigo hablando solo, con tu sombra tras de mí.